8:00 a. m.
8:00 a. m.
Carbón
8:00 a. m.Me gusta escribir en carbón, en mis agendas; incluso fechas muy importantes, cosas que deberían estar escritas hasta en mi color favorito, e...
Me gusta escribir en carbón, en mis agendas; incluso fechas muy importantes, cosas que deberían estar escritas hasta en mi color favorito, en mayúsculas y con un post it sobresaliendo del papel para recordarme que tan importantes son, están escritas en carbón, en letra cursiva.
Así, es más fácil cometer errores, así el sentido de permanencia que me falta, no se me hace difícil e imposible de asimilar.
Pero aún así, le pongo mucha importancia a escribir en carbón, como si el simbolismo de tener tres borradores en mi lapicera lo entendiera alguien, como si alguien más me viera escribiendo en carbón y dijera "Ey! Ella si que sabe que todo es incierto" incluso es tan importante como para hacer un post de eso en el blog.
Así, es más fácil cometer errores, así el sentido de permanencia que me falta, no se me hace difícil e imposible de asimilar.
Pero aún así, le pongo mucha importancia a escribir en carbón, como si el simbolismo de tener tres borradores en mi lapicera lo entendiera alguien, como si alguien más me viera escribiendo en carbón y dijera "Ey! Ella si que sabe que todo es incierto" incluso es tan importante como para hacer un post de eso en el blog.
12:00 p. m.
Aliento.
12:00 p. m.Olías a alcohol. Etanol puro que contiene alegría e historias demasiado buenas para ser contadas pero demasiado privadas para no contarlas. ...
Olías a alcohol. Etanol puro que contiene alegría e historias demasiado buenas para ser contadas pero demasiado privadas para no contarlas.
Era martes y cuando te acercabas a mi olías a las noches divertidas, las tardes en el billar viendo a los demás jugar mientras yo estaba parada detrás de ellos con un palo en la mano. A las mañanas perdiendo clases y subiendo de peso por tantas tortillas con frijoles y chismol y el cabello oliendo a humo de carneadas y cigarros.
Olías a las piernas en las que me senté, los autos en los que viajé con latas de cerveza rozándome los pies y música alta que no dejaba mis pensamientos tristes hacerse grandes. Olías a noches divertidas y besos perdidos, bailes pegados y pies cansados.
Olías a algo que no sabía que extrañaba, que olvidé que necesitaba, pero te olí y lo extrañé.
Era martes y cuando te acercabas a mi olías a las noches divertidas, las tardes en el billar viendo a los demás jugar mientras yo estaba parada detrás de ellos con un palo en la mano. A las mañanas perdiendo clases y subiendo de peso por tantas tortillas con frijoles y chismol y el cabello oliendo a humo de carneadas y cigarros.
Olías a las piernas en las que me senté, los autos en los que viajé con latas de cerveza rozándome los pies y música alta que no dejaba mis pensamientos tristes hacerse grandes. Olías a noches divertidas y besos perdidos, bailes pegados y pies cansados.
Olías a algo que no sabía que extrañaba, que olvidé que necesitaba, pero te olí y lo extrañé.
